27.3.11

Kang Yatze (6.400 m, India)

En el verano de 2008, César y yo hicimos un viaje a la India que sentaría las bases de los veranos siguientes: Turquía en 2009 y Georgia en 2010. El propósito principal del viaje era ascender una montaña de importancia, pero ninguno de los dos estábamos dispuestos a viajar tan lejos únicamente por deporte. Elegimos una montaña del Himalaya hindú con posibilidades de aclimatación cómodas, y reservamos unos días al final para visitar otra región del país: hicimos un largo viaje en tren hasta la ciudad de Jaisalmer, en el árido extremo oeste de la India, el Rajasthán. Aunque estos últimos días fueron muy interesantes, lo que recuerdo con más viveza es el acogedor ambiente de Leh, base de nuestra "expedición", en la increíble región de Ladakh, que recorrimos un poco ¡en moto!


La región de Ladakh, en el extremo norte de la India, se encuentra en la única parte del Himalaya que se libra de los monzones en verano. Por su estable, seco y templado clima en esta época del año es una región muy visitada por turistas, que todos los años llegan a Leh para participar en numerosos trekkings que recorren los valles cercanos, y que terminan, si se quiere, con la ascensión de algún pico accesible de altitud muy respetable.

Nuestra elección fue recorrer el valle de Markha, que permite una aclimatación lenta y gradual al ascender en unos diez días sus 2.000 m de desnivel (partiendo de 3.500 m). Cerca de su cabecera hay oportunidad de ascender el Stok Kangri (6.150 m) y el Kang Yatze (6.400 m). Como César ya había ascendido el primero en un viaje anterior, decidimos intentar el Kang Yatze, cuya cumbre creíamos que no estábamos preparados para afrontar debido a sus dificultades técnicas, pero que tiene una cumbre secundaria de 6.250 m accesible para nosotros.

A Leh se puede llegar desde Delhi en un largo (y dicen que bonito) viaje en autobús, o por avión. El precio del billete de avión es bastante asequible gracias a la proliferación de compañías de bajo coste, pero los dos vuelos diarios que hay están saturados por la enorme cantidad de turistas que acoge la región, y conviene comprar el billete con mucha antelación. Además, el aterrizaje en Leh es complicado, y si el monzón se cuela hacia el norte, a veces los aviones no pueden aterrizar y se forma atasco de viajeros. Nuestra vuelta se retrasó dos días por este motivo, no ajustéis mucho los vuelos que queráis enlazar con éste.

Leh está a 3.500 m de altitud. Tras tomarse en el aeropuerto el oportuno ibuprofeno, lo mejor es dedicar tres o cuatro días a "pasar el cebollón", que pueden dedicarse a cerrar el trato con una agencia de guías, visitar los fantásticos monasterios budistas cercanos y disfrutar del relajado ambiente de esta acogedora pequeña ciudad, de la riquísima comida ladakhi y tibetana, y de la (nunca suficientemente valorada en esta región de mayoría musulmana) cerveza hindú.


Ya habíamos apalabrado desde España nuestra excursión con la agencia, que César conocía de su viaje anterior. Dedicamos un día entero a visitar algunos monasterios budistas de la región a lomos de una mitiquísima Royal Enfield Thunderbird, que nos proporcionó una jornada inolvidable (¡ver vídeo!). Y el resto del tiempo, a "hidratarnos".

Fue una suerte coincidir en el trekking con una "expedición navarro-andaluza de tres personas", y fue una lástima separarnos de ellos un par de días antes de terminar el trekking (ellos hacían el Stok Kangri) después de haber compartido esas tranquilas y largas (gracias a la competencia de nuestro cocinero y nuestro mulero) tardes de campamento durante toda la aproximación. Fernando, además, se unió a nosotros para hacer la cumbre del Kang Yatze II (6.250 m).


A continuación, el recorrido del trekking:


Ver Kang Yatze en un mapa más grande

Y por último, el vídeo del viaje: